Rumbo a Paris

RUMBO A PARIS

Una vez más me encamino a ese pájaro "de hierro" que me trasladara a otro lugar lejos de esta hermosa isla de Gran Canaria. Unos personajes elegantemente uniformados se adelantan a mis pasos y sonrientes me transmiten una serenidad que, de por sí ya llevo conmigo, al no ser la primera vez que vuelo. Ellos serán los encargados de pilotar la nave, de dirigir el rumbo, dueños de mi destino por unas horas.

Una fuerza que difícilmente puedo llegar a entender me arrebata de la pista y empiezo a volar. Uno de los grandes sueños del hombre se ha hecho realidad una vez más...volar. Parece tan difícil poder mantener en el aire este enorme pájaro, que sólo las leyes de la física pueden explicar. Yo, como ser humano pasivo, me limito a transportarme al mas allá astralmente, a lo más alto, a lo divino, a lo desconocido, y por ello me siento obligada a agradecer a los hombres que han sido capaces a lo largo de la historia de llevarme hasta aquí, y cómo no, a los que mantienen vivo este espíritu divino y soñador que hoy veo reflejado en esos personajes de uniforme, los pilotos, que se limitan a hacer su trabajo pero en los que yo deposito mi vida y mi sueño, llegar a París una vez más.

Y es verdad que París bien vale una Misa, como dijo Enrique IV, claro el no llegó a observarla desde el aire como he tenido la oportunidad de hacer, pues entonces, la insigne frase pronunciada se quedaría corta. Y es que ahora desde las alturas puedo alargar la mano y casi tocar esa Torre Eiffel, coloso de hierro que hierático se levanta desde hace más de cien años y es símbolo de esta ciudad de las luces. El Sena serpentea en suaves recorridos por medio de la ciudad. Como Notre Dame mantiene ese halo misterioso en el que un encantador jorobado se enamoró e hizo repicar unas campanas que en todo París se escucharon.

Podría enumerar tantas y tantos monumentos... pero también el París de las culturas, de las razas, de los contrastes, de colores, sus perfumes, la moda, de mentes y de ideas que la llevaron a ser la cuna de una nueva sociedad que vio otra forma de concebir el mundo, la ilustración. En fin tantas cosas se han escrito de esta gran ciudad que yo me siento insignificante para aportar nada nuevo a lo que otros acertadamente han hecho ya.

Pero si quiero formar parte de aquellos que la han apoyado y han contribuído al desarrollo de París, que tiene su máximo exponente en su alcalde que más que nadie vela por los intereses de una ciudad que es ya, por méritos propios, capital del mundo, capital de hombres y mujeres, capital de tolerancia y comprensión, por tantas cosas más… chapeau.

Todo mi apoyo y felicitación a su Excelentísimo Alcalde Sr. D. Bertrand Delanoë para que París siga brillando más que el Sol.

Cada té es mi equipaje para el siguiente. De vuelta a casa hoy, que es mi cumpleaños, brindemos con una copa de champagne juntos con la tripulación por un vuelo siempre feliz en el corazón de los amigos.

Nuestras energías vuelan para mis queridos amigos que los conocí a once mil metros de altitud, Rosa Sanchez y su esposo Saturnino Manjavacas de Campo de Criptana – Ciudad Real y Jose Sanchez –Aguilera de Orozco y su esposa Simoneta Dondi.

Las Palmas de Gran Canaria ,18 de Julio de 2002