EL HIERRO Y LA NAVIDAD

EL HIERRO Y LA NAVIDAD

El silbo de los mirlos y canarios llega a mí,como cada día en esta mañana navideña.

De telón de fondo, el mar azul cristalino. La pureza del mar está en su luz. A veces parece que se disuelve y queda la pura luz. En esta peña atlántica, inclinada por la fuerza del viento, donde el silencio se oye, susurra, sugiere, encanta y hasta enloquece, vivo yo. Los viajeros van y vienen en su continuo caminar; a mi encuentro, se sorprenden al observar mi tronco seco y mi exuberante frondosidad. Vivo rodeado de inofensivos lagartos gigantes que me dan compañía solazándose al Sol.

Volcanes apagados, rocas de lava. Aquí no hay deterioro ambiental ni atascos. Los cielos están limpios. La Isla del Hierro tiene una naturaleza excepcional que merece ser vivida con la calma y para el disfrute del caminante. En la era del stress,la velocidad, contemplar este entorno privilegiado es un lujo. La isla, siendo pequeña, es grande, ya que conserva su identidad y su espíritu intacto.

Existen rutas trazadas por devoción para cumplir cada año con las romerías populares a las ermitas. No es un milagro que se haya mantenido así, pues son sus hijos inteligentes y cultos los que la valoran, respetan, y la cuidan, para conservar y recuperar los recursos naturales que es el gran reto al que se enfrentan sus habitantes. Todo un ejemplo, porque si seguís envenenando el mar y maltratando el medio ambiente La Tierra puede perder el equilibrio, y las consecuencias serán mayores para el hombre “inteligente”.

Los seres humanos perdéis la memoria y hasta los dientes, pero La Naturaleza tiene mucha memoria, aprieta fuerte, os está advirtiendo, que va a estallar. Vosotros sois los administradores del planeta, no dueños de nada. Todos somos huéspedes, La Tierra, es la única que permanece.

Lo más escaso que tenéis los seres humanos es el tiempo de vuestra propia existencia y lo empleáis creyéndoos inmortales. Tenéis inteligencia y creatividad pero algo falla, cuando gran parte de La Humanidad pasa hambre, enfermedades, los niños sufren maltrato, la desmedida avaricia sostiene el fantasma de la guerra y por largo tiempo quedará una amarga memoria de odio y no de amor.Cuando la evolución del ser humano debe ser la de compartir ideas y pan.

Si observamos el pequeño lagarto que está en el marcador de páginas de este año, vemos cómo se acerca para compartir, oler o beber unas gotas de té. Compartir es integrarse, conocer y ampliar horizontes. “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres” escribió Pitágoras.

Reciclar más, acabará por concienciaros, y ayudaréis a los niños a vivir mejor en nuestro mundo globalizado, bien surtido de dirigentes, pero escaso de cabezas pensantes. El alma del mundo es el mar, fuente de vida y fiel ejemplo de nuestro ser, no en vano somos agua en gran medida.

Este viejo y encorvado árbol, al que llaman sabina, voz y eco de vuestra conciencia, espera haberse ganado en este té de Navidad, un hueco en vuestros corazones, y al fin conseguir que el amor por la Naturaleza y el logro de la Paz sean el bien común que de sentido a vuestra existencia.

Feliz Navidad

Las Palmas de Gran Canaria a 24 de Diciembre de 2007

Obra: Alejandro Stock

Como reconocimiento a su labor en pro de la conservación de los mares, destinamos nuestras energías a Alexandra Cousteau , digna seguidora de la obra de su insigne abuelo el Comandante Jacques Yves Cousteau.

Igualmente queremos hacer llegar nuestros mejores pensamientos cargados de amor y energía positiva a nuestros buenos amigos, José Arturo De Lorenzo-Cáceres Álvarez y su esposa Maneli Apolinario Morales además de Roque Cáceres y su esposa Felisa Hernández.

Como siempre, los marcadores de páginas que acompañan el Té de Navidad de cada año, son unos excelentes embajadores de nuestra Gran Canaria gracias a la generosidad y profesionalidad de D. Juan Félix Romero Santana y su esposa Dña. Carmen Pérez Vega, propietarios de LINCA, Litografía Insular Canaria.

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