EL TÉ DE NAVIDAD Y LA GOMERA

EL TÉ DE NAVIDAD Y LA GOMERA

Vivía en el norte de Europa cuando una mañana sentí una sacudida. Fui arrancado de las entrañas de mi madre. Mi suerte fue como la caída de una hoja en otoño, todo estaba programado... Me ví en el aire en el avión que me trajo a la Isla de La Gomera.
Autor: Antonio Herrera Uceda

Mi corazón, pensé, seria incapaz de resistir tanta ausencia, pero me equivocaba. Una voz interna me decía "espera y confía". Un cielo gris y frío me vio partir, un cielo azul puro y un sol radiante me dieron la bienvenida. Debo decir que el paisaje que ví no pudo ser más bello. En el Atlántico como una piedra preciosa está engarzada La Gomera. Desde aquí Colon soltó amarras a la inmortalidad.

Es una isla acogedora rica y plural que sorprende a cada paso; gracias a sus gentes y gobernantes que la aman, la valoran y la respetan, se ha preservado en todo su esplendor primitivo, en virtud de esa alianza entre el hombre y la Naturaleza.

Es un lugar para descansar ya que todo el que tenga ojos y corazón siente su unión y admiración de sus riquezas de flora y fauna. A los pocos días de mi llegada tuve mi primer contacto de humanidad al encontrarme en el seno de una familia viviendo el tiempo de la Navidad y esa experiencia me ofreció mi segunda oportunidad de seguir existiendo.

Por unos días compartí sus entrañables fiestas, me adornaron de luces de colores, figuritas y regalos. Sentí el cariño, el calor del hogar, la unión de la familia, su generosidad, las risas de los niños, el respeto por el medio. ¡Todo un ejemplo!

Una vez terminaron las fiestas, sin perdida de tiempo, me trasladaron y trasplantaron con mucho amor, en el bosque. Se me humedecieron los ojos del alma y experimente una sensación de eternidad, de asombro por el lugar que habían escogido: el Parque de Garajonay. Aquí siento cada día la mano del creador y una energía que me da aliento y vida.

El Garajonay nos sirve de lazo de unión con el Ser Supremo como un gran corazón verde que late en medio de un mar azul. Es profundo, claro, oscuro, todo parece estar en orden como superándose a si mismo. Los cambiantes prismas de la luz en el follaje de las laurisilva son algo único. El viajero comienza a ver y sentir que detrás de tanta vida hay cosas que no comprende si no se unen las almas a la búsqueda de la pausada energía nirvana.

Han pasado los años y todavía mi savia corre por mis raíces al recordar las caritas inocentes de aquellos niños deseosos de compartir la Navidad conmigo. Me volví fuerte y observador y ahora que soy viejo siento que he hecho las paces con la vida.

He dejado mis semillas sanas para el futuro. Privar a las generaciones de estos tesoros únicos que la Madre Naturaleza nos brinda , es una responsabilidad que tenéis que asumir...

Es curioso, para calmar vuestra conciencia protegéis algunos lugares y los llamáis Patrimonio de la Humanidad, cuando Patrimonio es todo. Los niños de hoy serán los testigos de la historia del futuro. Ellos descodificaran vuestros errores y establecerán bien firmes los cimientos de unión entre los pueblos. No entiendo porque se divide la gran familia humana. ¿Es que la humanidad no sabe hacia dónde camina, o quizás la semilla del entendimiento está en el limbo?

Desde mi privilegiado entorno, yo un simple y viejo abeto, os dejo con vuestros temores y por qué no, con vuestras esperanzas. Feliz Navidad

Como Reconocimiento a su labor, este año destinamos nuestras energías y, pensamientos a D. Casimiro Curbelo Curbelo, Presidente del Excmo. Cabildo Insular de la Gomera. A D. Antonio Vercher Noguera, Fiscal de Sala, Coordinador de Medio Ambiente y Urbanismo de la Fiscalía General del Estado. Y finalmente a nuestros buenos amigos D. José Antonio López Guerrero, Doctor en Bioquímica de la UAM, y a su querida esposa Eva Contreras Vicente. Este té de Navidad llegara al resto del mundo como cada año gracias al trabajo de muchas manos amigas y a la generosidad de D. Juan Félix Romero Santana y su esposa Dª. Carmen Pérez Vega propietarios de LINCA, Litografía Insular Canaria, que como todos los años confeccionan el tradicional marca-páginas.

Las Palmas de G.C. a 24 de Diciembre de 2006

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