EN EL ESPACIO SIDERAL....

salon de los tes La luz de las estrellas me empuja dulcemente a nuestro encuentro y dejo volar la imaginación.

Año 2045. Era espacial. Tengo 100 años.

Estoy en órbita - quién le iba a decir a mi madre lo que ha avanzado la tecnología - y en mi satélite estoy sirviendo el té con el mismo sabor de siempre, sonriente, divertida y mas arrugada que una pasa, sin perder el sentido del humor, ésta es la alegría del encuentro.

El tercer milenio ha sido, no cabe duda, un desafío, un pulso para el ser humano.

Cuantos acontecimientos se han sucedido en el transcurso de estos años en La Tierra para bien de la humanidad. Desde el espacio veo el planeta como una gema verde, azul, radiante. Atrás quedaron los bosques quemados, la contaminación de los mares, las guerras. los complejos del hombre superados al fin. Tengo ante mi un mundo feliz.

Hoy toman vigencia las palabras de Martin Lutero King "en el siglo XX hemos producido notables avances, hemos aprendido a volar como los pájaros, hemos aprendido a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir como hermanos".

!Qué paz! se siente cuando vemos que el hombre ha dejado de ser un lobo para el hombre. Una de las cosas más importantes en la vida es encontrar el equilibrio y uno de sus secretos es hablar con el corazón. El corazón habla bajo, susurra al oído. Se dice, dar de corazón, . con el corazón en la mano.

No me imagino la vida sin estar rodeada de amor. El médico le decía a Georges Clemenceau, ministro francis, en su vejez "tiene usted un corazón de veinte años" - ya lo sé le contestó - y se justificaba " no me extraña, no lo he utilizado para nada en la vida".

No lo imitemos, oigamos siempre nuestro corazón y sepamos ser generosos, el no nos engaña. A mi alrededor cae una lluvia de estrellas. Extiendo mi mano y tomo un puñado, que su luz y energía nos envuelvan a todos. Suenan las campanas de la Navidad y me hacen volver al presente, en casa es la hora de atender a mis invitados.

Los amigos son las vigas que nos sostienen en los momentos difíciles. Las muñequitas de luz de Laponia se unen para formar un gran corazón y desde él doy las gracias a todas las personas que desde cualquier lugar, incluso sin conocerme, han pensado en mi, demostrandome su amor y cariño durante los delicados momentos de salud por los que he pasado.

A continuación, permítanme un bonito pensamiento "Convidar a alguien equivale a encargarse de su felicidad en tanto está con nosotros. Es sabido que, en lo referente a la cocina, el tiempo y el amor todo lo arreglan." Agustín Remesal.

Nuestras energías van para Medio Oriente, hasta el Líbano, para la familia de la Sra. Margot Dfouni en Beirut, y a Serafín Prieto y familia de Madrid , deseandoles todo lo mejor.

Feliz Navidad. Paz y amor para todos

Suerte para el 2000...

Las Palmas de Gran Canaria, a 18 de Diciembre de 1.999

También deseo apoyar con estas líneas la labor desarrollada por Greepeace a favor de la conservación y protección de nuestro planeta Tierra

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